martes, 2 de diciembre de 2008

11:15 a. m.
“Fortaleceremos la capacidad para derrotar a nuestros enemigos y daremos apoyo a nuestros amigos”, insistió al comparecer rodeado por primera vez del gabinete de Seguridad que le permitirá recuperar el tiempo y el terreno perdidos tras los ocho años de tratamiento de schock unilateralista e intervencionista recetado por George W. Bush.
Tomado de El Universal.com.mx.
WASHINGTON.— El presidente electo de Estados Unidos, Barack Obama, aprovechó ayer la designación de su antigua adversaria, Hillary Clinton, al frente del Departamento de Estado y la ratificación del republicano Robert Gates a la cabeza del Departamento de Defensa, para prometer el inicio de una nueva era en la que Estados Unidos buscará construir “un futuro con más socios y menos adversarios”.
“En un mundo incierto, cuando el destino de Estados Unidos es compartido con el resto del mundo, es hora de un nuevo comienzo del liderazgo para superar los desafíos del siglo XXI”, dijo Obama al prometer la renovación de las viejas alianzas y la creación de otras nuevas y duraderas.
“Fortaleceremos la capacidad para derrotar a nuestros enemigos y daremos apoyo a nuestros amigos”, insistió al comparecer rodeado por primera vez del gabinete de Seguridad que le permitirá recuperar el tiempo y el terreno perdidos tras los ocho años de tratamiento de schock unilateralista e intervencionista recetado por George W. Bush.
Al desgranar los objetivos de su política de seguridad interna y de su diplomacia, Obama prometió el fin de la ocupación militar de Estados Unidos en Irak en un plazo de 16 meses. Sin embargo, matizó que permanecería una “fuerza mínima” en el país árabe y que escucharía las recomendaciones de sus comandantes para asegurar una retirada segura, por un lado, y para que el gobierno iraquí asuma paulatinamente la responsabilidad de su propia seguridad.
Otros objetivos son relanzar el combate frontal a organizaciones terroristas como Al-Qaeda, clausurar el centro de detención de Guantánamo, trabajar en favor de una menor dependencia energética del petróleo y arrimar el hombro contra el calentamiento global.
Al presentar al círculo de personalidades que integrarán su gabinete de seguridad, Obama rechazó que el suyo vaya a ser un gobierno disfuncional por cuestiones de personalidad, filiaciones políticas o diferencias de criterio y aseguró que, por encima de las diferencias que ha mantenido tanto con Gates como con Clinton en asuntos de política exterior y de defensa, “ambos comparten mi pragmatismo sobre el uso del poder y mi concepción sobre el papel que Estados Unidos debe tener como líder mundial.
“Además, yo soy un firme creyente de las personalidades con opiniones y convicciones fuertes porque creo que es la mejor forma de producir mejores decisiones”, dijo Obama al advertir que, al final, la última palabra siempre la tendrá el presidente:
“Como decía Harry Truman, la última responsabilidad recaerá en mí”.
Aun antes de hacerse oficial la designación de Hillary Clinton como futura secretaria de Estado, más de 57% de los estadounidenses ya habían aprobado esta designación y sólo 30% se ha opuesto a ella, según la más reciente encuesta de Gallup.
Precisamente, al anunciar una nueva era en las relaciones de Estados Unidos con el mundo, Hillary Clinton aseguró que “nuestra seguridad, nuestros valores, nuestros intereses, no se pueden promover o proteger sólo con la fuerza, ni tampoco sólo por los estadounidenses. Tenemos que perseguir una diplomacia vigorosa, utilizando todas las herramientas que podamos para construir un futuro con más socios y menos adversarios”.
Además de Hillary Clinton y Robert Gates, Barack Obama hizo ayer oficial la designación de la gobernadora de Arizona, Janet Napolitano, como máxima responsable del Departamento de Seguridad Nacional; el de Erick Holder como secretario de Justicia; el del general retirado y ex comandante de la OTAN, James Jones, como consejero de Seguridad Nacional y el de Susan Rice como nueva representante de Estados Unidos ante Naciones Unidas.
Con estos nombramientos, el presidente electo ha cubierto más de un tercio de su gabinete sin incluir a ninguna cara nueva al establishment político de Washington.

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