Por Julio VillaverdeCOSTA DO SAUIPE, Brasil. (Reuters).- Los países de América Latina y el Caribe comenzaron a discutir este martes en una serie de inéditas cumbres formas de erigir un escudo ante la crisis financiera global, de la que culpan a las naciones ricas y al orden económico mundial.
Las discusiones en el lujoso balneario Costa do Sauipe, en el caluroso noreste de Brasil, comenzaron cuando el presidente anfitrión, Luiz Inácio Lula da Silva, inauguró la cumbre semestral del Mercosur, marcada por algunos tropiezos.
Al encuentro asistieron también mandatarios invitados de toda la región, incluyendo el presidente de Cuba, Raúl Castro, quien envió a sus colegas un saludo de su enfermo hermano Fidel.
Hasta el miércoles, una maratónica serie de cumbres de la Unión Suramericana de Naciones (Unasur), de América Latina y el Caribe, y del foro de concertación política Grupo de Río, que acogerá el ingreso de Cuba en otra afirmación de independencia de la influencia estadounidense en el área.
El canciller de Brasil, Celso Amorim, subrayó esa dirección cuando en la noche del lunes dijo a la prensa que la cumbre ampliada demostraba que América Latina estaba madura para formar un espacio propio, aludiendo a la ausencia de Estados Unidos y de países europeos en las discusiones.
Los países del área "no quieren, no es deseable y no es posible (la hegemonía). Eso no quiere decir tener una relación muy buena con Estados Unidos", agregó a periodistas.
Al inaugurar la cumbre del Mercosur, Lula reiteró que llegó la hora de la acción política para enfrentar los coletazos de la crisis económica global, cuya culpa ha insistido recae en los países ricos, y particularmente Estados Unidos.
"El Mercosur, junto con nuestros amigos de América Latina y el Caribe, no asistirá pasivamente al debate sobre la crisis mundial, tendremos un papel importante a desempeñar en la construcción de una nueva arquitectura política económica internacional multipolar y multilateral", dijo Lula.
Castro, invitado al encuentro del Mercosur, dijo que la isla sigue con optimismo el empeño de los países del sur para integrarse y defender su espacio regional.
Pero dijo que el esfuerzo tiene obstáculos y destacó "los efectos de un orden económico internacional injusto y egoísta, que favorece a los países desarrollados y los intereses de las grandes corporaciones trasnacionales. La crisis financiera y económica actual es su manifestación más grave y fehaciente".
Sin embargo, la iniciativa de Lula de tratar de sacar adelante una concertación política y económica para afirmar la independencia del área y coordinar medidas para capear la crisis global enfrenta también obstáculos internos.
En la región se han producido una serie de roces entre vecinos, como discrepancias entre amigos de Estados Unidos, como el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, y los críticos como los mandatarios de Venezuela, Hugo Chávez, y de Ecuador, Rafael Correa.
Uribe y su colega de Perú, Alan García, quien ha tenido entredichos con Chávez, figuraron entre los ausentes en Costa do Sauipe.
Asimismo, Brasil y Ecuador deben sortear un diferendo por la decisión de Correa de desafiar en una corte internacional el pago de un crédito concedido por un banco estatal de Brasil. El caso hizo a Brasilia convocar a consultas a su embajador en Quito.
Argentina y Uruguay, vecinos con una historia común y socios del Mercosur junto a Brasil y Paraguay, mantienen un prolongado diferendo, llevado a la Corte de la Haya, sobre la construcción de una fábrica de celulosa en el lado uruguayo de un río limítrofe.
Las relaciones se tensaron más cuando Uruguay rechazó la candidatura de ex presidente argentino Néstor Kirchner, esposo de la actual presidenta Cristina Fernández, a la secretaría general de la Unasur.
Pese las obstáculos en el camino, los presidentes desbordaron optimismo al comenzar sus discusiones, coincidiendo en proponer medidas conjuntas para enfrentar la crisis global.
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