El ICE deportó a 349 mil indocumentados en 2008, un 21% más que en el año previo y un 77% más que en 2005.Tomado de Univisión.com.
TIJUANA, México - En un abrir y cerrar de ojos los dos individuos ya habían saltado la barrera doble internacional y estaban en un estacionamiento de San Diego, en California.
Un buen negocio para los jóvenes
Mientras una camioneta que los esperaba se los llevaba, el "coyote" (traficante) Juan García, que los ayudó a saltar vallas de cinco metros (15 pies), volvía corriendo a territorio mexicano.Los agentes de la Patrulla Fronteriza apenas si pudieron aplicar gas pimienta a García en su camiseta, sin impedir que saltase la valla y aterrizase en Tijuana, con los ojos colorados y tosiendo, pero con $30 dólares en el bolsillo por un trabajo que le tomó apenas unos segundos.Otra noche avanza a lo largo del tramo más custodiado de la frontera entre Estados Unidos y México, donde las detenciones hechas por la Patrulla Fronteriza aumentaron un 28 por ciento desde 2005, pero los arrestos en general a lo largo de la frontera disminuyeron casi 40 por ciento en el mismo período.
Si bien es imposible mantener estadísticas de los cruces ilegales de la frontera, los expertos creen que las cifras de detenciones hechas por la Patrulla Fronteriza en el mejor indicador de lo que está sucediendo.El aumento en el tráfico por Tijuana es buen negocio para jóvenes arrojados como García, que están dispuestos a intentarlo todo para facilitar el cruce de sus clientes."Te doy una bicicleta y te aviento (llevo) por el cerro con bicicleta, pero te compro tu casco y todo, pa' que la migra piense que andas... ¿como se dice en inglés?... de deportivo", le dijo Giovanni López, de 28 años, a un cliente potencial. "Y yo me meto (velocidad) hasta cierta distancia, y ya me vengo así, borrando las huellas, con una ramita".El sector de la Patrulla Fronteriza en el condado de San Diego abarca un tramo de casi 100 kilómetros (60 millas), que comienza en el océano Pacífico y pasa por centros comerciales, barrios de emergencia y un desierto rocoso.Los juegos del gato y el ratón son frecuentes, pero el aumento reciente en el tráfico de indocumentados se deriva de una serie de estrategias nuevas tanto de los indocumentados como de las autoridades.
Los analistas dicen que los indocumentados encuentran cada vez más difícil cruzar por Arizona y apelan entonces a las rutas tradicionales a través de California, con recorridos más cortos, menos calor y la posibilidad de llegar rápido a ciudades y carreteras.La Patrulla Fronteriza, por su parte, traslada los indocumentados detenidos en Arizona a San Diego, para deportarlos desde allí, con la esperanza de romper sus lazos con los "coyotes" del desierto, y desafiándolos a que lo intenten de nuevo por una de las vallas más difíciles de sortear, por uno de los sectores donde hay una mayor concentración de agentes.
"Tenemos la combinación justa de personal, tecnología e infraestructura aquí en San Diego, lo que nos permite hacer frente a este incremento", declaró el portavoz de la Patrulla Fronteriza Jason Ciliberti.El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, según sus siglas en inglés) también está repatriando a través de este corredor un creciente número de indocumentados detenidos en el interior del país.El ICE deportó a 349 mil indocumentados en 2008, un 21 por ciento más que en el año previo y un 77 por ciento más que en 2005.La Patrulla Fronteriza se abstuvo de dar las cifras de indocumentados trasladados de Arizona a Tijuana y tampoco reveló cuánta gente deportó en los distintos sectores de la frontera, pero hay algunos indicadores que no mientan.En Arizona, el incremento en las medidas de seguridad y la Operación Streamline, en la cual se procesa a los indocumentados e incluso se los mete presos, han resultado ser un arma efectiva, que hizo mermar el tráfico de indocumentados por Tucson y Yuma.En Yuma hubo apenas 8 mil arrestos en 2008, comparado con los 118 mil de 2006. En Tucson las detenciones disminuyeron un 20 por ciento en el mismo período.Está claro que las medidas están surtiendo efecto. Mientras en esos sectores el tráfico disminuye notablemente, en San Diego hubo 162 mil arrestos en el períodos de 12 meses que concluyó a fines de septiembre, lo que representa un alza importante en relación con los 127 mil de 2005.A lo largo de toda la frontera, este año hubo 723 mil detenciones, comparado con el 1.2 millones de 2005.
Estadísticas del Instituto Nacional de Migración de México revelan que Tijuana recibió más del 40 por ciento de los mexicanos deportados por Estados Unidos este año, lo que implica que hay 50 mil indocumentados más que el año pasado deambulando por las calles.De hecho, el tráfico por el sector de San Diego sigue muy por debajo de las 500 mil detenciones alcanzadas en 1993, el año previo al lanzamiento de una operación en la que Estados Unidos erigió muros para impedir que cantidades de personas cruzasen corriendo la frontera casi todas las noches.
El aumento actual "responde al hecho de que se abordaron los problemas más graves primero en San Diego", sostuvo Mark Krikorian, director del Centro de Estudios de la Inmigración, que plantea un control más férreo de la frontera."Cuando el flujo migratorio se trasladó a Arizona, se concentraron los esfuerzos en Arizona y algunos extranjeros y coyotes decidieron probar fortuna de nuevo en San Diego", explicó.El uso de bicicletas para simular que se trata de gente que hace ejercicio es sólo uno de los nuevos métodos empleados. A lo largo de Tijuana, hay gente que vigila los movimientos de la Patrulla Fronteriza día y noche, y coordina los cruces usando teléfonos celulares.Los coyotes recurren a todos los artilugios imaginables. El gobierno estadounidense está adelantando la construcción de una barrera doble entre San Diego y Tijuana, con un costo de $57 millones de dólares, y los agentes hace poco encontraron 49 indocumentados escondidos en el tanque de un camión que transporta agua robado en el sitio de construcción.Las autoridades de San Diego interceptaron 33 lanchas con indocumentados o drogas en las playas de la zona en los 12 meses que concluyeron el 30 de septiembre. En los 12 meses previos había habido 10 intercepciones.La mayoría de los indocumentados que cruzan por Tijuana, no obstante, siguen enfilando hacia el desierto al este de la ciudad. Cerca del poblado de Tecate, en los sectores por donde se cruza, hay pilas de frazadas desgarradas, que los indocumentados se atan a los pies para cubrir sus huellas.Santiago Rivera, de 27 años, ha sido deportado a Tijuana dos veces desde mayo, tras cumplir una condena de dos años de cárcel por vender heroína. Vivió la mayor parte de su vida en Los Angeles y dice que ha perdido contacto con los familiares que tiene en Michoacán.Sin un centavo en el bolsillo, hace poco llegó a Tecate para intentar ingresar de nuevo a Estados Unidos."Mi hermana vive en Beverly Hills. Va a la UCLA (la Universidad de California en Los Ángeles)", declaró Rivera mientras esperaba sentado en la acera que abriese un refugio donde los indocumentados pueden pasar la noche."Mi mamá es cosmetóloga y enfermera. Vive en Culver City (en las afueras de Los Angeles). Mi mujer vive en Granada Hills. Es 'manager' (administradora) de un restaurante. Es nacida allá. Mi niña es nacida allá. ¿Qué tengo yo aquí? Mira como ando", afirmó."¿Usted cree que esto es vida? No. Claro que no", agregó.
TIJUANA, México - En un abrir y cerrar de ojos los dos individuos ya habían saltado la barrera doble internacional y estaban en un estacionamiento de San Diego, en California.
Un buen negocio para los jóvenes
Mientras una camioneta que los esperaba se los llevaba, el "coyote" (traficante) Juan García, que los ayudó a saltar vallas de cinco metros (15 pies), volvía corriendo a territorio mexicano.Los agentes de la Patrulla Fronteriza apenas si pudieron aplicar gas pimienta a García en su camiseta, sin impedir que saltase la valla y aterrizase en Tijuana, con los ojos colorados y tosiendo, pero con $30 dólares en el bolsillo por un trabajo que le tomó apenas unos segundos.Otra noche avanza a lo largo del tramo más custodiado de la frontera entre Estados Unidos y México, donde las detenciones hechas por la Patrulla Fronteriza aumentaron un 28 por ciento desde 2005, pero los arrestos en general a lo largo de la frontera disminuyeron casi 40 por ciento en el mismo período.
Si bien es imposible mantener estadísticas de los cruces ilegales de la frontera, los expertos creen que las cifras de detenciones hechas por la Patrulla Fronteriza en el mejor indicador de lo que está sucediendo.El aumento en el tráfico por Tijuana es buen negocio para jóvenes arrojados como García, que están dispuestos a intentarlo todo para facilitar el cruce de sus clientes."Te doy una bicicleta y te aviento (llevo) por el cerro con bicicleta, pero te compro tu casco y todo, pa' que la migra piense que andas... ¿como se dice en inglés?... de deportivo", le dijo Giovanni López, de 28 años, a un cliente potencial. "Y yo me meto (velocidad) hasta cierta distancia, y ya me vengo así, borrando las huellas, con una ramita".El sector de la Patrulla Fronteriza en el condado de San Diego abarca un tramo de casi 100 kilómetros (60 millas), que comienza en el océano Pacífico y pasa por centros comerciales, barrios de emergencia y un desierto rocoso.Los juegos del gato y el ratón son frecuentes, pero el aumento reciente en el tráfico de indocumentados se deriva de una serie de estrategias nuevas tanto de los indocumentados como de las autoridades.
Los analistas dicen que los indocumentados encuentran cada vez más difícil cruzar por Arizona y apelan entonces a las rutas tradicionales a través de California, con recorridos más cortos, menos calor y la posibilidad de llegar rápido a ciudades y carreteras.La Patrulla Fronteriza, por su parte, traslada los indocumentados detenidos en Arizona a San Diego, para deportarlos desde allí, con la esperanza de romper sus lazos con los "coyotes" del desierto, y desafiándolos a que lo intenten de nuevo por una de las vallas más difíciles de sortear, por uno de los sectores donde hay una mayor concentración de agentes.
"Tenemos la combinación justa de personal, tecnología e infraestructura aquí en San Diego, lo que nos permite hacer frente a este incremento", declaró el portavoz de la Patrulla Fronteriza Jason Ciliberti.El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, según sus siglas en inglés) también está repatriando a través de este corredor un creciente número de indocumentados detenidos en el interior del país.El ICE deportó a 349 mil indocumentados en 2008, un 21 por ciento más que en el año previo y un 77 por ciento más que en 2005.La Patrulla Fronteriza se abstuvo de dar las cifras de indocumentados trasladados de Arizona a Tijuana y tampoco reveló cuánta gente deportó en los distintos sectores de la frontera, pero hay algunos indicadores que no mientan.En Arizona, el incremento en las medidas de seguridad y la Operación Streamline, en la cual se procesa a los indocumentados e incluso se los mete presos, han resultado ser un arma efectiva, que hizo mermar el tráfico de indocumentados por Tucson y Yuma.En Yuma hubo apenas 8 mil arrestos en 2008, comparado con los 118 mil de 2006. En Tucson las detenciones disminuyeron un 20 por ciento en el mismo período.Está claro que las medidas están surtiendo efecto. Mientras en esos sectores el tráfico disminuye notablemente, en San Diego hubo 162 mil arrestos en el períodos de 12 meses que concluyó a fines de septiembre, lo que representa un alza importante en relación con los 127 mil de 2005.A lo largo de toda la frontera, este año hubo 723 mil detenciones, comparado con el 1.2 millones de 2005.
Estadísticas del Instituto Nacional de Migración de México revelan que Tijuana recibió más del 40 por ciento de los mexicanos deportados por Estados Unidos este año, lo que implica que hay 50 mil indocumentados más que el año pasado deambulando por las calles.De hecho, el tráfico por el sector de San Diego sigue muy por debajo de las 500 mil detenciones alcanzadas en 1993, el año previo al lanzamiento de una operación en la que Estados Unidos erigió muros para impedir que cantidades de personas cruzasen corriendo la frontera casi todas las noches.
El aumento actual "responde al hecho de que se abordaron los problemas más graves primero en San Diego", sostuvo Mark Krikorian, director del Centro de Estudios de la Inmigración, que plantea un control más férreo de la frontera."Cuando el flujo migratorio se trasladó a Arizona, se concentraron los esfuerzos en Arizona y algunos extranjeros y coyotes decidieron probar fortuna de nuevo en San Diego", explicó.El uso de bicicletas para simular que se trata de gente que hace ejercicio es sólo uno de los nuevos métodos empleados. A lo largo de Tijuana, hay gente que vigila los movimientos de la Patrulla Fronteriza día y noche, y coordina los cruces usando teléfonos celulares.Los coyotes recurren a todos los artilugios imaginables. El gobierno estadounidense está adelantando la construcción de una barrera doble entre San Diego y Tijuana, con un costo de $57 millones de dólares, y los agentes hace poco encontraron 49 indocumentados escondidos en el tanque de un camión que transporta agua robado en el sitio de construcción.Las autoridades de San Diego interceptaron 33 lanchas con indocumentados o drogas en las playas de la zona en los 12 meses que concluyeron el 30 de septiembre. En los 12 meses previos había habido 10 intercepciones.La mayoría de los indocumentados que cruzan por Tijuana, no obstante, siguen enfilando hacia el desierto al este de la ciudad. Cerca del poblado de Tecate, en los sectores por donde se cruza, hay pilas de frazadas desgarradas, que los indocumentados se atan a los pies para cubrir sus huellas.Santiago Rivera, de 27 años, ha sido deportado a Tijuana dos veces desde mayo, tras cumplir una condena de dos años de cárcel por vender heroína. Vivió la mayor parte de su vida en Los Angeles y dice que ha perdido contacto con los familiares que tiene en Michoacán.Sin un centavo en el bolsillo, hace poco llegó a Tecate para intentar ingresar de nuevo a Estados Unidos."Mi hermana vive en Beverly Hills. Va a la UCLA (la Universidad de California en Los Ángeles)", declaró Rivera mientras esperaba sentado en la acera que abriese un refugio donde los indocumentados pueden pasar la noche."Mi mamá es cosmetóloga y enfermera. Vive en Culver City (en las afueras de Los Angeles). Mi mujer vive en Granada Hills. Es 'manager' (administradora) de un restaurante. Es nacida allá. Mi niña es nacida allá. ¿Qué tengo yo aquí? Mira como ando", afirmó."¿Usted cree que esto es vida? No. Claro que no", agregó.
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